Mi viejo y querido blog...
diez meses casi sin escribir y sin saber qué hacer contigo. Durante este tiempo varias han sido las veces en las que he querido cerrar este capítulo bloguero de mi vida y dejar un bello recuerdo para mis niñas cuando creciesen. Otras veces, me he imaginado escribiendo entradas sobre tal o cual modelo que he cosido, pesando que mi humilde reseña pudiera ayudar a alguien a decidirse por coserlo. Lo cierto y verdad es que nunca he terminado de dar el paso en uno u otro sentido y este rinconcito ha quedo un poco atrapado en el limbo.
Las que me seguís por Instagram, veis que durante este tiempo no he parado de coser, a pesar la desidia inicial que la pandemia instaló en mí, porque, total, si no íbamos a ir a ningún sitio qué sentido tenía tener ropa nueva. Una vez que la cosa se estabilizó volvieron las ganas de coser, pero surgió el segundo escollo: la preadolescencia.
Mi hija mayor tiene 12 años (13 en febrero). Este año comienza el instituto, y muchas estaréis de acuerdo conmigo en que los 12 de ahora no eran nuestros 12. Ahora todo va más rápido y se hacen mayores antes. Mucha de la ropa que le he cosido ya no la usa. Se ha pasado todo el verano en shorts y tops enseñaombligo... como el 90% de las niñas de su edad. Y aunque pretendo no perder de vista que es pequeña aún y que debe seguir vistiendo acorde a esa edad, no podemos frenar lo inevitable, y es que mola más ir a las tiendas de moda que la ropa cosida por mamá por mucho que me esfuerce en coser ropa atractiva para ella.
La peque acaba de cumplir 10 años y aun es muy niña, pero al ser heredera de la ropa de la hermana, tampoco me ha hecho falta coserle demasiadas cosas. Mi idea es aprovechar para coserle algunos modelos aún infantiles pero adecuados a su edad y así quitarme el regustillo amargo ante el inevitable final de mis costuras infantiles.
Lo que sí he hecho es coser para mí. Le he empezado a coger el gusto a coserme mi ropa aunque reconozco que aún tengo problemas en hacer ciertos ajustes en los patrones. Pero poco a poco voy mejorando y consiguiendo prendas de mi agrado. El problema reside en hacer fotos. En mi casa no están muy por la labor de hacerme fotos y me cuesta hacerme algunas medio decentes como para publicar.
Y ahora la pregunta del millón: ¿qué futuro le depara a este rinconcito bloguero?
Pues os confieso que ni yo misma lo sé. Y que comencé esta entrada con la intención de dar por finalizada esta etapa, pero me encuentro ahora sin ánimo de darlo todo por concluido.
Sea como fuera está claro que la etapa infantil de costuras llega casi a su fin y que ahora empezamos una nueva diferente, pero no por ello peor.
Iremos viendo que nos depara el futuro.
Un beso y gracias por seguir ahi.

