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lunes, 7 de noviembre de 2016

La brujita Andrea

Hola chic@s! Cierro hoy la trilogía de disfraces de Halloween con una disfraz de bruja. Un disfraz clásico y socorrido para esta fiesta pero no por ello menos bonito y simpático. 
Ya os comenté en las dos entradas anteriores (aquí y aquí) que mi amiga @marga_inglesias76 me había hecho los complementos para los disfraces de mis hijas. Así que en señal de agradecimiento decidí hacerle un vestido de bruja a su hija Andrea. Simpre es un placer coser para ella porque agradece mucho cualquier costura, sobre todo si es un vestido de "princesa" que tenga vuelo..jeje. 



Para confeccionar el vestido de Andrea usé el mismo patrón que para Irene. Hice las mismas modificaciones: dividí en tres el delantero e hice el escote cuadrado, rematando con un piquillo la parte negra para conseguir mejor el efrecto corpiño del delantero. 
La falda es de capa entera, como podeis ver en la foto de arriba, llevando por encima una sobrefalda de picos para darle más colorido y luminosidad al vestido. 


La tela del disfraz es rasete de disfraces en tonos negros, morados y narajas. Cosulté a su mamá para que me diera el visto bueno y le pareció bien, porque además de ser los colores típicos de Halloween, tenían en casa un sombrero de bruja en esos tonos. La foto no le hace justicia a los colores del vestido, porque el rasete brilla y los colores no se aprecian bien, pero son iguales que los del sombrero. 


El vestido le queda sueltecito porque la idea era que pudiera llevar camistea debajo por si refrescaba, cosa que no pasó. Ese día hizo hasta calor. Ya sabéis que no me gusta la ropa crecedera, pero para los disfraces que sólo se ponen una vez al año puedo hacer una excepción. Es una pena que no lo vaya a reutilizar el año que viene, ¿no?

La trasera la he cerrado con velcro, que es una forma cómoda y sencilla y que suelo usar para los disfraces. Coser cremalleras en estas telas de fiesta es bastante rollazo y evito descoser lo máximo posible. 


Por lo demás, fue un disfraz rápido y fácil de confeccionar. La tela no deshilacha con lo que hay zonas en las que no tienes que sobrehilar. Y al cerrarse con velcro no tiene mayor complicación. En dos ratos estaba listo para que Andrea lo luciera en su fiesta del cole. 
Me dice su madre que recibió muchos cumplidos.. y yo más contenta que si lo llevara mi propia hija... porque cuando coses para otros siempre te queda la cosita de si gustará o no..
Bueno pues con esta entrada doy por terminado, por fín, el tema Halloween. 
A partir de la semana que viene me centraré en poneros fotos de las nuevas prendas de temporada que he ido cosiendo. 
Un besote y que paseis buena semana


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lunes, 23 de noviembre de 2015

Costura extrema o el disfraz de pirata express

Hola chic@s!
Ni Planeta Calleja, ni Desafío extremo , ni nada parecido... el riesgo de verdad es el que corremos la mayoría de las madres en nuestro día a día por hacer a nuestro retoños lo más felices posibles.. y si no os lo creéis , seguid leyendo esta entrada...

Los antecedentes: 

 Hace unos día invitaron a Elena a una fiesta de cumpleaños de un niño de su clase, que cumplía 4 añitos. Resulta además que ese niño vive en nuestro edificio. La fiesta era de piratas y había que ir disfrazado. Todo OK: teníamos deisfraz de pirata (comprado) del Halloween del año pasado. Madre tranquila.

La situación: 

Aunque la invitación nos la habían dado estando mi hija mayor presente, dí por hecho que al ser una fiesta de peques, sólo estaría invitada Elena. Yo no sé vosotras, pero estas situaciones a mi me desconciertan un poco, y si no me dicen expresamente que están invitadas las dos me da mucho apuro encalomar a la otra. Si tengo suficiente confianza con la madre organizadora le pregunto si puedo llevar a las dos. Si no, prefiero llevar sólo a la que está  expresamente invitada. 

Sin embargo, la pobre Irene llevaba días mirandome con ojitos de cachorrito abandono porque quería ir a la fiesta. Además llevaba 5 días metida en casa con anginas y se estaba pirrando por salir un rato... y si había que disfrazarse, pues mejor. 
Así que me lié la manta a la cabeza y el sábado a las 7 de la tarde le puse un mensaje a la madre del cumpleañero, que me dijo que por supuesto contaba ya con Irene y que era normal invitar a los hermanos... ¡qué alivio! y qué contenta Irene...

La cruda realidad: 


En ese momento me dí cuenta de que no teníamos disfraz de pirata para Irene. Había hecho uno hacía un par de años para carnaval (aquí), pero por supuesto ese ya no nos valía. Así que las opciones se reducían a:
1.- Ir al chino a comprar un disfraz...
2.- Pañuelo en la cabeza, camisa blanca, leggings negros y botas...
3.- Coser un vestido de pirata niña en menos de 20 horas, sin patrón y con restos de tela de otros disfraces que pululaban por la casa, con una niña pegada a mi espalda preguntando cada 5 minutos si lo tendría listo para el día siguiente y teniendo que hacer las mínimas y esenciales tareas domésticas.

Supongo que ya habéis adivinado la que elegí yo... 

El resultado:


Este es el resultado de varias horas frenéticas de costura... y la verdad es que estoy bastante contenta, aunque mis nervios , mi espalda y mi paciencia se han visto bastante alterados durante esta costura kamikaze

La técnica: 

Para hacer el vestido, partí de un patrón base que tenía a mano (este en concreto es el Louisa dress...como lo oís), dividiendo el delantero en partes para formar el chalequillo, el fajín y la camisa abullonada. El chalequillo delantero están confeccionado con terciopelo de disfraces en color negro. No tenía bastante para la trasera y la hice con rasete negro. La idea era colocar una cremallera invisible, pero lo único que tenía en casa era una cremallera azul marino y encima corta. Así que después de comprobar que le cerraba bien, coloqué velcro negro: sencillo y eficaz.
Sé que ahora está muy de moda el tema del orden y de tirar todo aquello que nos sobra y que no nos hace felices, etc, etc.. pero por una vez me he alegrado de ser una pequeña Diógenes, porque el disfraz está 100% confeccionado con restos de telas de disfraces y cintas que tenía por casa. Ya me diréis a donde iba a ir yo a por telas un sábado a las 7 de la tarde.


Aquí os muestro la pechera. La hice un poco a ojo y por eso creo que me quedó muy abullonada. Debí haber puesto menos tela, pero tampoco creo que quedase demasiado mal. El fajín va decorado con piquillo blanco. La idea era poner cintas negras, pero no tenía por casa.. y un poco de piquillo nunca queda mal, no? ;)


 El cuerpo se termina con una mangas fruncidas por el bajo y rematadas con un zig zag rojo. 

La falda me dió algunos quebraderos de cabeza. La idea original era haberla hecho en picos, pero el rasete es muy resbaloso y hacer un cordoncillo al bajo por cada pico se me antojaba demasiado arriesgado... no creo que mis nervios lo hubieran soportado..jeje. Así que decidí hacer una falda sencilla con el toque de la sobrefalda de rayas rojas y negra. De esta tela me quedaba muy poco, así que es como una semifalda.. no sé si es muy ortodoxo, pero con los disfraces siempre puedes permitirte ciertas licencias. Recogí la sobrefalda en una especie de flor en un lado y andando. 
Iba a hacer un cinturón con un resto de polipiel pero no había tiempo de más. 

Vestido terminado a las 14:00h... y a correeeeeeeerrrr....

La fiesta: 


Ni que decir tiene que se lo pasaron pipa. Hubo castillo hinchable, chuches, disfraces y un animador.. ¿hace falta algo más?
 (Sí, lleva las botas de montar...jijiji.. todo no podía ser perfecto ;))

Moraleja:

No lo hagáis. Id al chino. Apañad algo con lo que tengáis en casa. Vuestra espalda y vuestra salud mental os lo agradecerá..jajaja.. Y evitaréis convertiros en Gollum cada vez que alguien se acerca a tu mesa de costura.
Aunque como me han dicho  en Instagram: El año que viene harás lo mismo. Y lo sabes.
Es que no tengo remedio. 

Feliz lunes invernal y que tengais buena semana

Besos



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lunes, 27 de octubre de 2014

El bufón de la clase

Hola chic@! ¿Cómo estáis? No hay manera de que coja el ritmo del blog y de que vaya publicando regularmente. Llevo unas semanas muy atareadas y además con este "veroño" que se ha instalado entre nosotros no hay quien convenza a las niñas para que posen con vestidos otoñales. A ver si poco a poco nos va a abandonando este calor tan cansino que ya llevamos desde mayo sufriendo sus rigores.

Hoy os traigo mi úlitmo proyecto. Más bien ha sido un encargo. Os cuento: 
Irene está dando este trimestre en el cole el proyecto de "El Castillo". Alrededor de este tema común aprenden vocabulario, expresiones, operaciones matemáticas, etc.. Dentro de esta temática tienen un personaje motivador que conduce a la clase por los dintintos objetivos que tienen que cumplir. Pues bien, relacionado con el tema del castillo, el personaje motivador de este trimestre es el Bufón. 
Hasta ahora se había tratado de un bufón imaginario que iba a la clase mientras ellos no estaban y les dejaba algún regalito o detalle. Entonces a la profe se le ocurrió que deberían tener un bufón de verdad, no solo imaginario, y me pidió que transformarse a un muñeco duende que tenían en clase en un bufón real. 
No os imagináis la cara de orgullo y felicidad de mi hija cuando supo que su mamá iba a encargarse de tal honor. No cabía en sí de alegría. 
Y como ya se sabe que por un hijo se hace todo, pues aquí me tenéis dándole vueltas al coco al disfraz del muñeco. 
La profe me dijo que le pusiera algunos adornos y cascabeles. Que no me comiese mucho el coco, aunque me daba libertad para hacerlo a mi gusto. Yo pensé: "esta no me conoce a mí bien". Porque antes que hacer una chapuza prefiero no hacer nada. 
Y bueno no os hago esperar más. Así es como ha quedado. 





¿Qué os parece? Una buena transformación, eh?
El cambio de look ha consistido básicamente en una blusa y un pantalón hechos a ojo con los restos de rasete de colores que tenía en casa de haber cosido varios disfraces. Le cosí unos escarpines puntiagudos de fieltro rematados con varios cascabeles de colores que encontré en un bazar de mi barrio. 




El sombrero sí me dió un poco más de guerra. No sabía muy bien como hacerlo porque el original, aunque no se aprecia en la foto, va pegado a la cabeza del muñeco y lleva un solo pico terminado en un pompón. Finalmente decidí cortar por lo sano y descoser el pico del sombrero, vaciar el relleno y remeter el pico y las alas hacia dentro asegurandolo con algunas puntadas. De esta formas si algún día es necesario volver a convertirlo en duende no habrá ningún problema. 
Me hubiera gustado hacer un sombrero de varias puntas, pero la verdad es que no sabía muy bien cómo meterle mano. Así que simplifiqué al máximo y lo hice sólo de dos puntas rematadas con cascabeles. 


 
¿Qué os ha parecido? Yo estoy muy contenta con el resultado. Espero que les guste a los niños de la clase y a la profesora. Me encantaría poder mirar por un agujerito la cara de mi niña cuando se lo entregue. Ainsssss... que tontas somos las madres!
Bueno pues este bufón y yo os decimos adios.. que tengais buena semana...



Besos. 

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