Hola chic@s!
Con la primavera llega el tiempo de las blusas, ¿no os parece? Ya desde el año pasado, tras mi participación en el Me Made May 2025, supe que tenía que renovar mis camisas de entretiempo. Me deshice de las que estaban más gastadas y pasadas de moda y me decidí a coser más blusas. Luego llegó el verano y hacía demasiado calor para pensar en mangas largas, por lo que fue con la llegada del otoño cuando realmente comencé a renovar mis blusas. Para empezar, tenía claro que necesitaba un par de camisas de corte clásico/básico. En seguida me vino a la mente el patrón de la camisa Jane de Clematisse Patterns. Como se define en la propia web de esta casa de patrones: Jane, o la icónica camisa masculina que ha conquistado el armario de todas las mujeres. Una prenda esencial en nuestro armario, apta para todo tipo de cuerpo, que se puede llevar de tantas maneras como versiones existen.
Para mi primera versión de la camisa Jane, escogí una tela de algodón con una bonita caída y que hace un dibujo de rayas verticales en el mismo tono. Aunque la foto no le hace justicia al color, realmente es un verde menta muy bonito. El retal, que me costó solo 3€, medía 125 cms. La camisa me ha salido justa, sin margen de error. De hecho no le pude poner ni bolsillo en el pecho porque no me daba para más. Por suerte, y gracias a las buenas instrucciones del patrón, tanto en video como en papel, no tuve ningún problema en confeccionarla y todo encajó a la primera.
Como veis, la camisa Jane tiene un ajuste perfecto. Ni demasiado holgada, ni demasiado justa. Y eso es un plus ya que no lleva ningún tipo de pinzas. Queda con la holgura justa para poder llevar la camisa tanto por fuera como metida dentro de los pantalones. Guiándome por las medidas de la prenda acabada, me cosí la talla 38 y no fue necesario hacer ningún ajuste. No obstante, las instrucciones sugieren que cosas una talla más si buscas un look oversize.
En esta foto podéis ver los detalles del puño y los botones de nácar que escogí.
Cosí la segunda versión de esta camisa de manera inmediata tras terminar la primera. Eso es algo raro en mí. Me gusta cambiar de proyecto para no aburrirme. Sin embargo, acabé tan contenta con la primera versión que corrí a coserme la siguiente.
Para esta ocasión, escogí una tela de viyela de imitación vaquera que también estaba de rebajas. Puse bolsillo en el pecho y volví a repetir botones de nácar. La tela es algo más gruesa que la primera por lo que quizás sea más bien de otoño que de primavera, aunque es cierto que en esta época pasamos de asarnos a morirnos de frío en cuestión de horas y no descarto que me la vaya a poner.
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