Hola chic@s! Desde que tengo a las niñas, he llegado a la firme convicción de que el verano es para estar de vacaciones. Compaginar trabajo con horarios veraniegos en mi casa es un caos. Admiro profundamente a las mamás super-organizadas que incluso estando los peques de vacaciones llevan un horario estricto de comidas y de sueño. Yo en eso soy un desastre, lo reconozco. Como excusa tengo que decir que aquí en Sevilla, con la calor que hace no se puede salir a la calle hasta pasadas las 8 de la tarde, con lo cual, las rutinas de baño, cena y de hora de dormir se retrasan considerablemente y hay días en que tengo a las niñas pululando por la casa hasta más de las doce de la noche.. ¿y todo este rollo a qué viene? Pues a que no tengo tiempo para nada y a que de aquí al lunes tengo que preparar las maletas, vaciar y limpiar el frigorífico, terminar un regalito para un cumple de este sábado,acudir a una cita inesperada con el dentista, ir a comprar urgentemente una silla de paseo y no sigo más porque ya me estoy estresando..jajaja
Como ya os comenté en alguna entrada anterior tengo dos modelitos veraniegos a falta de los últimos retoques, pero no consigo terminarlos y eso que quiero que los estrenen este sábado en el cumple. Mientras tanto, hoy os quería mostrar este neceser de patchwork que hice el año pasado y que esta misma mañana he recordado que me podría venir fenomenal para meter el móvil, las gafas y esas cosillas que llevamos a la playa.
Ante todo, espero que perdoneis la mala calidad de las fotos, pero las
he sacado aprisa y corriendo con el móvil esta misma mañana.La primera foto es el delantero del neceser con la famosa muñeca Sunbonnet Sue, y en esta otra podeis ver la tarsera
Y por dentro..
Todo está hecho a mano, salvo el "sandwich" para colocar la guata que me lo hizo la profe a máquina porque se me echaba el tiempo encima.
Para hacer este neceser seguí un curso monográfico de un día que impartió
Teresa Sako (las fotos de ese día podeis verlas
aquí, aunque a mí solo se me ve de refilón..jeje). Teresa es una eminencia en esto del patchwork, que seguramente muchas conocereis. Su padre es español y su madre japonesa y desde muy jovencita aprendió las técnicas japonesas de patchwork. Los japoneses son bastantes sobrios a la hora de elegir telas, colores y diseños, y aunque yo soy más coloristas he de reconocer que sus trabajos son una maravilla. Teresa es un chica supersimpática y es alucinate verla mover la aguja. Sus monográficos merecen la pena. Así que os recomiendo que visiteis su blog y seguro que a alguna se os despierta el gusanillo del patchwork.
Desgraciadmente, desde que nació mi segunda hija no he podido seguir con mis clases de patchwork, pero es una asignatura que tengo pendiente y prometo retomarlo en cuanto pueda y así mejorar la técnica. El patchwork no es difícil en sí, lo que es difícil es hacer un trabajo pulido.A mí lo que más trabajo me costó fue coser la boquilla..menos mal que las costuras van por dentro..
En fin, a ver si entre todo este estrés prevacacional saco un ratito para terminar las cosas que tengo pendiente.
Besitos