Hola chic@s! Vaya tiempecito que hemos tenido este fin de semana. Parecía que íbamos a salir volando. ¡Qué barbaridad con la dichosa ciclogénesis explosiva!
Hoy os traigo un post reflexivo. Sigo cosiendo pero muy poquito a poco y aún no tengo nada que enseñaros. Así que os doy un poco la lata con las cosas que se me pasan por la cabeza.
Si en el mes de agosto ya se puede comprar lotería de Navidad y en octubre los super están a rebosar de turrones y mantecados, no es de extrañar que a estas alturas de año tengamos la ropa de verano colgadas en las tiendas (quién dice las tiendas dice sus escaparates virtuales, lease blogs y facebook). A mi la verdad es que lo mismo que me agobia comerme un mantecado en octubre, cuando casi no ha llegado el otoño a Sevilla, ver ahora las colecciones de verano, con el temporal que hemos pasado, me dan ganas de arrebujarme en mi mantita y de no salir en tres días. Sin embargo, reconozco que soy muy novelera y no puedo dejar de mirar, y lo que es peor, mi cabeza no para de idear lo que me gustaría coser para la nueva temporada.
Como ya todas bien sabéis, casi todo lo que coso es para mis hijas. Me gusta estar al tanto de todo lo que se cuece en la moda infantil porque de todo se aprende y donde menos te lo esperas puedes encontrar la inspiración; incluso de cosas que te horrorizan, puede sacarse algo. Pero hay una cosa que siempre me planteo: a muchas colecciones las llaman Colección Primavera-Verano, pero yo que vivo en el sur, con veranos de casi 6 meses de duración, la llamaría Colección Cuatrodiasdeprimavera. Si, no os riáis que os voy a explicar por qué.
Por supuesto lo que voy a contar no se puede generalizar,porque por suerte hay de todo donde elegir, pero pongamos por ejemplo una firma que me gusta mucho y que me sirve de inspiración: Miss Clementina (aunque mis reflexiones valdrían para cualquier otra firma y modelos de similares características).
Este adelanto de colección me encanta: lo veo dulce, fino, elegante y los colores son de mis preferidos. Muy de niña. Se me cae la baba pensando lo bien que le quedarían a mi peque. Pero ahora bajo a la realidad y me planteo varias cosas (lo del precio me lo salto porque será caro o barato según el bolsillo de cada una):
1.- Meteorológicamente hablando, son unos vestidos que aquí tienen muy pocas puestas. Por lo que se ve en las fotos son de piqué, forrados y con cuello a la caja rematado con piquillo. Son lo que yo digo unos vestido para los
veranos norteños. Y lo mismo que mi hermana, que vive en Bilbao, me pidió que dejase de mandarle vestidos de tirantes a mi sobrina, porque allí apenas se lo pone un par de días y con la rebeca en el bolso por si acaso; aquí, pasado mayo, se te cuece la niña viva. Y os pongo este ejemplo que es un vestido sencillito. Gustos aparte, no sé qué madre
sureña le pone a sus niñas capotas y vestido de vuelos con dos y tres capas de falda. Vamos, que eso llamas a los servicios sociales y le quitan a la criatura por intento de asfixia... jeje (léase ironía por favor).
Siempre me he preguntado porqué lo llaman colección de verano si hacen vestidos para apenas un mes de verano en el norte, pero que poco más tiempo se pueden poner en el sur ya que hace demasiado calor para según que tipo de modelos. Debería llamarse colección de entretiempo y que cada uno lo use cuando pueda, no? jeje Estoy fatal, lo sé.
2.- En segundo lugar, como veo que os pasa a muchas, en pleno verano y más si estamos de vacaciones, tanto los peques como los mayores vamos gran parte del día en chanclas y bañador. Supongo que no seré la única que llena hasta arriba la maleta de vestidos bonitos para dar una vuelta por el paseo marítimo o por si vas a tomar un helado o a cenar a algún sitio bonito. La realidad es que la mitad de los vestidos vuelven tal y como han ido. Si aprovechas los ratos de playa y piscina al máximo, te da la hora del baño y de la cena enseguida. Los niños están reventados y al final no sales la mitad de las noches. Al menos esa es mi experiencia de estos años atrás.
Si es verano, pero no estás de vacaciones aquí ,al menos, es más de lo mismo. Cuando se puede salir a la calle, ya de noche, hace una temperatura que tampoco invita a taparse mucho.
No os lo quiero pintar tan feo, que vais a pensar que vivimos en el infierno.. jeje. Hay días menos calurosos, azules, preciosos,radiantes de primavera. Muchos de los vestidos que ahora nos enseñan pueden ser ideales para ese tipo de días, sobre todo para algún evento tipo boda o comunión, Domingo de Ramos, etc. La pena es que aquí pasamos de la primavera al verano en dos semanas. De hecho, los vestidos que les hice a las niñas para el Domingo de Ramos
(aquí), sólo los hemos llevado ese día y el Viernes Santo. Estoy muy contenta de haberlos hechos, no me malinterpretéis, pero comprenderéis que mis miras costureras de cara al verano vayan en otra dirección, sobre todo disponiendo de poco tiempo.
¿En qué dirección? Pues en la de vestidos fresquitos, ponibles y cómodos, aptos para todo tipo de situaciones según los combines con sandalias o zapatillas de lona. Vestidos de este tipo, por ejemplo:
Fotos tomadas de Etsy
Por supuesto que no son ni tan bonitos, ni tan espectaculares y que hacer una comparación sería una auténtica tontería. Pero para esta madre realista y consecuente con su propio estilo de vida, este tipo de costura le va a ser mucho más útil y satisfactorio.
Desde luego que en nuestro armario va a haber un poco de todo. Por supuesto piqués y vestidos preciosos para esos cuatro días de primavera, que este año además tenemos un par de eventos. Pero desde luego para mí la auténtica colección de verano es la que os he mostrado arriba.
¿Y vosotras, hacia donde van vuestras miras costureras de cara al verano? ¿Sois de cositas frescas y sencillas o de modelazos
forever? Supongo que las del norte tendréis una visión totalmente contraria. Me gustaría contar con vuestra opinión.
Ahí os dejo para que penséis un poco. Un besote y feliz semana. Espero enseñaros cositas pronto.